Apertura
 

La primera Semana RENICS-BVS en la Argentina reunió a decenas de expertos, funcionarios, académicos e investigadores del país y de la región, que llegaron a la ciudad de Buenos Aires con una meta clara: contribuir a achicar la brecha entre la investigación científica y la aplicación de esos estudios en la salud pública. Fueron tres días de debates, disertaciones e intercambios de conocimientos, experiencias y ejemplos que tendieron a compartir el trabajo de los panelistas así como a enriquecer los saberes de los asistentes.

Alrededor de cien personas visitaron del 19 al 21 de octubre las primeras Jornadas RENICS-BVS. Entre la sede de la Academia Nacional de Medicina y la Universidad Maimónedes, documentalistas, académicos,  médicos, sociólogos, enfermeros, abogados, investigadores, comunicadores sociales y sanitaristas expusieron sus análisis y narraron sus vivencias.

 “Para impactar en la salud y mejorar la calidad de vida de las poblaciones se necesita visualizar toda la información y el contenido científico que circula en un país, así como democratizarlo y discutir en torno a sus resultados”. Con este mensaje en común, los expositores inauguraron las Jornadas, impulsadas por la Organización Panamericana de la Salud junto con la Red Nacional de Información en Ciencias de la Salud (RENICS).

Indicadores bibliométricos; interculturalidad y fuentes de información en salud de los pueblos indígenas; el rol de la Biblioteca Virtual en Salud en la Argentina; Biblioteca sobre Enfermería; y los puentes entre tomadores de decisión e investigadores fueron  algunos de los temas que ocuparon el análisis de los expositores a lo largo de los tres días que duró el encuentro.

La actividad apuntó a “facilitar el acceso a fuentes confiables de información científica y la utilización de herramientas metodológicas para la gestión del conocimiento y el logro de metas sanitarias”, señaló Juan Manuel Ghirlanda, vicepresidente de la Academia Nacional de Medicina.

Durante la apertura de las Jornadas, Marcia Moreira, consultora en Epidemiología y Control de Enfermedades de la OPS, subrayó la importancia de “darle rumbo y marco a la información que se genera para hacer impacto en los Objetivos del Desarrollo del Milenio en Salud”. Mientras que Ivan Insúa, coordinador de la Comisión de Investigación del Ministerio de Salud de la Nación, recaló en que los resultados de los estudios y la producción científica “son el insumo inicial para la puesta en marcha de políticas públicas”.

Además, indicó que “para impactar en la salud se necesita visualizar toda la información y el contenido científico, así como democratizarlo y discutir en torno a los resultados, aunque ello pocas veces ocurre, por eso, estas jornadas representan un invitación a que trabajemos juntos”.

Para entender las afirmaciones en un ejemplo, Gustavo Ríos, interventor de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud, ANLIS), se refirió al caso del Chagas; “existe un alto nivel de conocimiento epidemiológico al respecto, pero se destina pocos recursos para tratarlo y no se traduce en acciones concretas”, señaló.

De igual forma se expresó Abraham Sonis, director científico del Instituto de Investigaciones Epidemiológicas al afirmar, tajante, que “uno de los grandes desafíos representa la inclusión de la información médica en las políticas públicas”. Con esa frase sintetizó su ponencia Rol de la Renics y BVS en Argentina, durante la primera Jornada.

“El conocimiento debe ser utilizado para la toma de decisiones en el área de salud, buscar promover la equidad de salud. La responsabilidad de en quien está la información es muy grande porque hay que gestionarla, certificar bien la evidencia científica y luego promover su uso”, puntualizó Sonis.

Pero no sólo en los tomadores de decisión recae la responsabilidad, en rigor, dijo, “todos tenemos que sentirnos responsables” porque “la información son los ladrillos a partir del cual edificamos el edificio, por eso, hay que trabajar para difundirla pero por sobre todas las cosas para producir el conocimiento necesario que requiere la práctica. Espero que en el futuro podamos cumplir con nuestra responsabilidad”.

Las Jornadas RENICS repasaron también la salud en las comunidades originarias y, en ese sentido, en el Aula Magna de la Academia, en el panel Inequidad en el acceso a las tecnologías de la Información, Andrés Cuyul Soto, del equipo de Unicef, presentó el crudo panorama en el que viven los pobladores originarios del país, que constituyen cerca de 700 mil personas. También  marcó las cuentas pendientes del Estado, en materia de sanidad.
¿Cómo innovar cuando se trata de viejos problemas sanitarios? Y ¿Cómo construir sinergia entre el documentalista y el tomador de decisión sanitario? fueron otros interrogantes ampliamente analizados durante las jornadas así como la exposición de Recursos y herramientas para la educación y la gestión en salud, tales como la Biblioteca BVS, el CVSP o la nueva web de la OPS (versión 2.0), entre otras.

Al respecto, la gerente de Bireme, Verónica Abdala, explicó que “existen diferentes interfaces de búsqueda de información, siendo el más ampliamente difundido Internet, que posee herramientas, motores, y mecanismos con interfaces de búsqueda que llevan el usuario a la información deseada. También existen procesos de intermediación, mediante el trabajo de profesionales en la búsqueda de información, que acceden a las interfaces y luego proporcionan la información a los usuarios”. Y destacó la importancia de ampliar y facilitar el acceso a la información para darle mayor visibilidad, sin intermediarios, a través de los diferentes motores de búsqueda. 

Existen también buscadores convencionales (como Google o Yahoo) o bibliotecas virtuales (como la BVS) o portales de periódicos, como SciELO. La ventaja de la BVS es que no sólo localiza la información sino que también la organiza y compagina.

Durante su ponencia, Jaime Lazovsky, subsecretario de Relaciones Sanitarias e Investigación del Ministerio de Salud de la Nación, se explayó acerca de la brecha existente entre el conocimiento y la acción, en cuanto a acciones sanitarias respecto a las enfermedades olvidadas. Lazovky las clasificó en tres categorías:

  • La primera, Dengue/ Leishmaniasis /Enfermedades del sueño, sobre las cuales aseguró que “existen pocas estrategias de control y se requieren nuevos conocimientos y estrategias”
  • De la segunda categoría, Paludismo/ Esquistosomiasis/ Tuberculosis,  mencionó que “hay estrategias de control pero no son eficaces o eficientes y se necesitan nuevas intervenciones y estrategias”.
    Y de la tercera, Chagas/ Lepra/ Filariasis/Oncocercosis, indicó que “las estrategias de control son eficaces pero no accesibles y se precisan intervenciones para eliminar riesgo y estrategias para mejorar el acceso”.

Las actividades del último día de la Semana RENICS-BVS aunque volvieron a poner el acento en fomentar el uso de las nuevas tecnologías para la reducción de la brecha entre el conocimiento científico y la acción, también destacaron el rol protagónico que pueden desenvolver los bibliotecarios y  documentalistas a la hora de alcanzar ese objetivo.

En ese sentido, el cierre del encuentro estuvo dado por un taller donde se sentaron las bases para la diagramación del plan de trabajo 2010/2011 de lo que será la nueva era de la Red Nacional de Información de Ciencias de la Salud (RENICS).